Hola a todos:
Esta semana no he podido trabajar demasiado. Por problemas varios, entre ellos uno de salud (tengo una bronquitis que no hay manera de quitármela), otro de tiempo de permanencia en el país (tenia que renovar el sello de entrada) y otro de preparar la expo de septiembre en Sant Sadurni d’Anoia, he tenido que ir a Barcelona. Han sido apenas 48 horas, pero entre preparar el viaje, volver, etc., no he tenido tiempo de hacer prácticamente nada. Eso sí, a la vuelta me he dirigido directamente al harén del Sultán para continuar con el trabajo que dejé sin terminar. Allí he preguntado por Salomé, una esclava judía que el Sultán tiene a su servicio, para bailar, entre otros, la danza de los siete velos. Me he llevado una sorpresa al no encontrarla. Al parecer Salomé ha sido liberada y/o repudiada por el Sultán por lo que ha tenido que marchar del palacio. Durante tres días la he estado buscando por todo Casablanca y al final la he encontrado en un tugurio para turistas a las afueras de la ciudad, en una zona próxima a la Corniche. La pobre desgraciada me ha confesado que estaba harta de ser menospreciada y que nada ha cambiado desde los tiempos de Ali Bey en que las judías eran obligadas "a andar descalzas y a postrarse a los pies ricamente adornados de negras horribles que disfrutan del amor brutal o de la confianza de sus amos musulmanes"¹. He estado hablando con ella durante un buen rato. Al final la he dejado bailando la danza en la que es toda una especialista. Los turistas se agolpaban a su alrededor y yo, en un momento dado, he tenido la sensación de que al final del baile iba a pedir la cabeza de todos ellos como hiciera su homónima cuando bailó para Herodes y pidió la cabeza del Bautista. Por si me incluía a mí en su deseo, he decidido marchame antes de que terminara. Me he perdido el final, pero creo que vale la pena conservar la cabeza. Os adjunto la imagen del cuadro que he pintado y que he titulado "Odalisca rodeada de turistas a punto de quitarse el 7º velo".
Esta semana no he podido trabajar demasiado. Por problemas varios, entre ellos uno de salud (tengo una bronquitis que no hay manera de quitármela), otro de tiempo de permanencia en el país (tenia que renovar el sello de entrada) y otro de preparar la expo de septiembre en Sant Sadurni d’Anoia, he tenido que ir a Barcelona. Han sido apenas 48 horas, pero entre preparar el viaje, volver, etc., no he tenido tiempo de hacer prácticamente nada. Eso sí, a la vuelta me he dirigido directamente al harén del Sultán para continuar con el trabajo que dejé sin terminar. Allí he preguntado por Salomé, una esclava judía que el Sultán tiene a su servicio, para bailar, entre otros, la danza de los siete velos. Me he llevado una sorpresa al no encontrarla. Al parecer Salomé ha sido liberada y/o repudiada por el Sultán por lo que ha tenido que marchar del palacio. Durante tres días la he estado buscando por todo Casablanca y al final la he encontrado en un tugurio para turistas a las afueras de la ciudad, en una zona próxima a la Corniche. La pobre desgraciada me ha confesado que estaba harta de ser menospreciada y que nada ha cambiado desde los tiempos de Ali Bey en que las judías eran obligadas "a andar descalzas y a postrarse a los pies ricamente adornados de negras horribles que disfrutan del amor brutal o de la confianza de sus amos musulmanes"¹. He estado hablando con ella durante un buen rato. Al final la he dejado bailando la danza en la que es toda una especialista. Los turistas se agolpaban a su alrededor y yo, en un momento dado, he tenido la sensación de que al final del baile iba a pedir la cabeza de todos ellos como hiciera su homónima cuando bailó para Herodes y pidió la cabeza del Bautista. Por si me incluía a mí en su deseo, he decidido marchame antes de que terminara. Me he perdido el final, pero creo que vale la pena conservar la cabeza. Os adjunto la imagen del cuadro que he pintado y que he titulado "Odalisca rodeada de turistas a punto de quitarse el 7º velo".
O quizás tendría que haberlo titulado "Odalisca a punto de pedir un deseo de que le corten la cabeza a todos los turistas". Pero ciertamente no sé que ha pasado. Tampoco pienso acercarme para averiguarlo. Tiene unas dimensiones de 90 x 130.Un abrazo para todos,Eleazar1. Alí Bey. Viajes por Marruecos. Cap. XV. Edición Salvador Barberá Fraguas.
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