jueves, 18 de septiembre de 2008

10-Cinco mil grapas

DECIMO E-MAIL
De: "Eleazar" eleazar@eleazar.es
Asunto: Cinco mil grapas
Fecha: martes, 24 de julio de 2007
Hola a todos:
Dicen los franceses que en el Sáhara se siente "el bautismo de la soledad", es algo que señala Paul Bowles en su libro "Cabezas Verdes, Manos Azules" cuando dice que es "una sensación única que no tiene nada que ver con el sentimiento de estar solo, pues presupone una memoria. Aquí, en este paisaje completamente mineral, iluminado tanto por las estrellas como por las hogueras, incluso la memoria desaparece; no quedan nada más que la respiración y los latidos del corazón. Un extraño proceso de reintegración de uno mismo, que no tiene nada de agradable, comienza en vuestro interior, mientras se os da a elegir entre combatirlo y continuar siendo la persona que siempre habéis sido, o bien dejarlo en libertad. Nadie, después de algún tiempo en el Sahara, es nunca el mismo".

Bien, os digo todo esto porque dentro de una semana me marcho al Sahara. Esto toca a su fin. Después de más de dos meses y medio en estas tierras, se aproxima el momento de marchar. Lo haré con Esther, mi mujer, y con mi hijo, que quiere conducir el coche. Se acaba de sacar el carnet de conducir, y pienso que en el Sahara, si le dejo el coche, es difícil que se tropiece con algo. Aunque nunca se sabe, es capaz de enterrarse con el coche en una duna y dentro de unos años, un turista americano nos compra a todos, coche incluido, para llevarnos fosilizados al Museo de Ciencias Naturales de New York. No estaría mal, a fin de cuentas sería una forma, como otra cualquiera, de estar cerca del MOMA. Aunque sinceramente, preferiría que fuera de otra manera. ¡Incha Allah!

Mientras llega ese momento, yo tengo que seguir pintando, y para cumplir con los compromisos adquiridos, he vuelto a la corte del Sultán. Ya sabéis que me faltaban por pintar la "Odalisque de todos los Secretos del Harén" y la "Odalisque de los Placeres Ocultos del Sultán".

La primera de ellas, la de los secretos, es aquella que según cuentan, informa al Sultán de todo lo que ocurre en el harén, aunque me temo que es el propio Sultán, que se disfraza de mujer para así saber, de primera mano, lo que se cuenta de él. Realmente nada he podido averiguar pues se tapaba la cara más que ninguna otra. No obstante accedió a ponerse conmigo un velo de color rojo, porque normalmente lo usa negro y sin transparencia alguna. La segunda de ellas, la "Odalisque de los Placeres Ocultos del Sultán", me ha dejado "out". Ya sabéis que cuando uno pinta un retrato, aparte de captar la psicología del personaje, tiene también que fijarse en los detalles de su fisonomía, pues solamente así, con el conocimiento completo de su anatomía, se puede, en algunos casos, no siempre, llegar a hacerse una idea, siquiera aproximada, del retrato de la persona. Pues eso es justo lo que he hecho. Quién de vosotros me conoce bien, sabe que soy un profesional. Me he fijado en toda su anatomía. Al principio me ha extrañado que estuviese completamente plana, pero después he pensado que no todas las mujeres están obsesionadas con la silicona y con el tamaño de las mamas. Es algo que ocurre en Europa, pero no necesariamente en Africa. Después me ha parecido raro que bajo el velo que le cubría la cara se transparentase una más que incipiente barba con su bigote correspondiente, pero lo he achacado pensando que al tratarse de una eslava era muy posible que esto fuera de lo más normal. Ya se sabe, en los países del este a la gente le crece el pelo que es una pasada. Durante el siglo pasado, sin ir mas lejos, gran cantidad de mujeres eslavas eran exhibidas en los circos como mujeres barbudas. Afortunadamente ese tipo de cosas se han acabado, ¿pero que ha ocurrido con ellas?. Pues nada, pienso que muchas se habrán instalado en los harenes, cubriéndose la cara, es decir, la barba, que ya nadie quiere ver. Ahora la moda es depilarse (visita mi Web http://www.eleazar.es/diosas/diosas05.html para que te hagas una idea de lo que te digo). Pues bien, lo que definitivamente me ha alejado de toda duda, que en ese momento, debo de admitirlo, tenía unas pocas, ha sido el considerable paquete que la Odalisque tenía en la entrepierna. A partir de ese momento, los dos, ella y yo, hemos continuado como si tal cosa. La Odalisque de vez en cuando se rascaba en la entrepierna, y yo, para no ser menos, hacía lo mismo con la mía.
Supongo, que a estas alturas, os estaréis preguntando por qué he titulado este e-mail con el título de "Cinco mil grapas", pues bien, lo he hecho así porque estas son justamente las grapas que he gastado en Marruecos. Un pintor, aparte de pintar, se pasa la mayor parte del tiempo, entre otras miles de cosas, clavando y desclavando grapas. Cuando llegué a Marruecos, con mi grapadora que llevo a todas partes, se me estropeó nada más clavar mi primera grapa. Se me puso una cara de gilipollas, que si me veis os partís el pecho. Sin grapas no hay cuadros. Como pude, me recompuse y estuve buscando una por toda la ciudad. Al final resulta que te la venden hasta en un puesto de helados. Pero eso lo sabes cuando llevas aquí un tiempo. En ese momento me entró el canguele y a punto estuve de darme la vuelta. Afortunadamente no lo hice, me compré una grapadora y un paquete especial con cinco mil grapas, que han sido las que he gastado. No me ha sobrado ni una. Tampoco me han faltado. Creo que he cumplido.Un abrazo para todos,Eleazar

P.D.: Alguno de vosotros, en realidad muchos, me habéis pedido que os enviara alguna fotografía del lugar en donde me encuentro. Ya sabéis, la casa y ese tipo de cosas. No lo he hecho hasta ahora por no disponer de cámara de fotos, pero prometo comprarme una la próxima semana y antes de marchar os enviaré las fotografías correspondientes. Ya sé que las de los cuadros os importan una mierda.

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